Ember

Guías

Guía de macronutrientes

Proteínas, carbohidratos, grasas y fibra: entiende su papel y optimiza tu alimentación para alcanzar tus objetivos de salud.

Assiette de macronutriments équilibréeNutrition
2 mars 2026·7 min de lectura

Todo lo que necesitas saber sobre los macronutrientes

¿Qué son los macronutrientes?

Macronutrientes son los nutrientes que nuestro cuerpo necesita en grandes cantidades para funcionar correctamente. Forman la base de cualquier dieta y proporcionan la energía necesaria para todas nuestras actividades diarias, desde respirar y pensar hasta hacer ejercicio y recuperarse.

Hay tres familias principales: proteínas (4 kcal por gramo), carbohidratos (4 kcal por gramo) y grasas (9 kcal por gramo). Junto a ellos, la fibra dietética ocupa un lugar especial: proporciona poca energía directa, pero desempeña un papel crucial en la salud digestiva, metabólica y cardiovascular.

Comprender estos nutrientes es el primer paso para elegir mejores alimentos y saber por qué son importantes.

Proteínas

Las proteínas a menudo se describen como los bloques de construcción del cuerpo humano, y con razón. Están involucrados en el crecimiento y reparación de tejidos, la producción de enzimas y la síntesis de hormonas. Sin una ingesta adecuada de proteínas, el cuerpo comienza a descomponer su propio músculo para satisfacer sus necesidades, algo que queremos evitar.

En términos de cantidad, las necesidades varían según el estilo de vida. Una persona sedentaria necesita aproximadamente 0,8 g por kilogramo de peso corporal por día, mientras que una persona activa normalmente requiere de 1,2 a 1,6 g/kg. Para deportistas intensos o en fase de desarrollo muscular, esto puede aumentar hasta 2 g/kg.

Las mejores fuentes son también las más variadas. Del lado animal: carne, pescado, huevos y lácteos. En cuanto a las plantas: las legumbres, el tofu, el tempeh, la quinua y las nueces son excelentes opciones. El objetivo es priorizar las proteínas completas, aquellas que contienen los 9 aminoácidos esenciales, o combinar fuentes vegetales complementarias para lograr el mismo resultado.

Carbohidratos

Los carbohidratos son la fuente de energía primaria del cuerpo, especialmente para el cerebro y los músculos durante el esfuerzo sostenido. Aportan 4 kcal por gramo e idealmente deberían representar entre el 45 y el 55% del aporte calórico total diario.

Pero no todos los carbohidratos son iguales. Los carbohidratos simples, azúcares, dulces, refrescos y jugos de frutas se absorben muy rápidamente, lo que provoca un aumento de azúcar en la sangre seguido de una caída de energía. Es mejor consumirlos con moderación. Los carbohidratos complejos, por otro lado, cereales integrales, legumbres, verduras, frutas enteras, se digieren lentamente, aportando energía constante en el tiempo y mejor saciedad.

En la práctica, reducir el consumo de carbohidratos refinados y favorecer las fuentes naturalmente ricas en fibra ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre y mantiene a raya los dolores de hambre de media mañana.

Grasas

Las grasas son a menudo demonizadas injustamente, pero son genuinamente esenciales. Participan en la producción de hormonas, permiten la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E, K), protegen nuestros órganos y forman la membrana de cada célula. Con 9 kcal por gramo, son densos en energía y deberían representar alrededor del 35 al 40% de la ingesta calórica total.

La distinción fundamental es entre tipos de grasa. Las grasas insaturadas, el aceite de oliva, el aguacate, las nueces, las semillas y los pescados grasos como el salmón o la caballa tienen beneficios bien documentados para la salud cardiovascular y la inflamación. Las grasas saturadas (mantequilla, queso, carnes grasas) deben moderarse y, idealmente, mantenerse por debajo del 10 % del total de calorías. En cuanto a las grasas trans, que se encuentran en productos ultraprocesados ​​y margarinas hidrogenadas, conviene evitarlas en la medida de lo posible por su impacto en el riesgo cardiovascular.

Fibra dietética

La fibra dietética técnicamente no es un macronutriente energético. Sin embargo, su papel en el cuerpo es fundamental: alimenta el microbioma intestinal, retarda la absorción de azúcar, ayuda a reducir los niveles de colesterol y mejora significativamente la saciedad. La ingesta recomendada es de 25 a 30 g por día, un objetivo que muchas personas no alcanzan constantemente.

Hay dos tipos principales. Fibra soluble, que se encuentra en la avena, las legumbres, las manzanas y el psyllium, se disuelve en agua y forma un gel que ralentiza la digestión y estabiliza el azúcar en la sangre. La fibra insoluble, presente en los cereales integrales, el salvado de trigo y los vegetales verdes, acelera el tránsito intestinal y contribuye a la saciedad.

Aumentar el consumo de fibra no requiere cambios drásticos: cambiar los cereales refinados por cereales integrales, añadir verduras a cada comida e incluir legumbres regularmente en la dieta suelen ser suficientes para marcar una diferencia real.

Cómo equilibrar tus macros

No existe una única proporción de macronutrientes ideal para todo el mundo. El equilibrio adecuado depende de tus objetivos, tu nivel de actividad y tus preferencias alimentarias. Como referencia, una dieta equilibrada estándar suele rondar el 50 % de carbohidratos, 25 % de proteínas y 25 % de grasas.

Esta proporción puede ajustarse según las necesidades. Para ganar músculo, aumentar las proteínas a alrededor del 35 % y reducir los carbohidratos al 40 % puede favorecer la síntesis muscular. Para perder peso, un reparto más uniforme, 40 % de carbohidratos, 30 % de proteínas y 30 % de grasas, puede ayudar a controlar el hambre sin sacrificar energía. Un enfoque bajo en carbohidratos reduce estos a alrededor del 20 %, con un 30 % de proteínas y un 50 % de grasas.

Para calcular con más precisión tus necesidades calóricas antes de repartir tus macros, utiliza nuestra calculadora de calorías.

calculadora de calorías

Macros y ayuno intermitente

El ayuno intermitente no prescribe una proporción macro específica, pero ciertos principios ayudan a optimizar los resultados y aprovechar al máximo ambos enfoques combinados.

Durante el período de alimentación, la atención debe centrarse en proteínas adecuadas para preservar la masa muscular; el riesgo de degradación muscular es real durante períodos de ayuno prolongados. Los carbohidratos complejos y la fibra proporcionan una saciedad duradera, lo cual es especialmente importante cuando las comidas se concentran en unas pocas horas. Las grasas de calidad apoyan la producción de hormonas y la energía sostenida durante todo el día.

Al romper el ayuno, comience con una comida moderada que combine proteínas y carbohidratos complejos en lugar de intentar compensar el hambre acumulada de una sola vez. Los azúcares simples consumidos solos provocan un aumento significativo de azúcar en sangre seguido de una caída de energía, lo contrario de lo que buscas. Combinar el seguimiento macro con un protocolo de ayuno (16:8, 5:2) puede mejorar significativamente la composición corporal y la sensibilidad a la insulina.

Descargo de responsabilidad

La información presentada en esta guía se proporciona únicamente con fines educativos e informativos. No constituye un asesoramiento médico o nutricional personalizado.

Las necesidades nutricionales varían según muchos factores: edad, sexo, estado de salud, nivel de actividad y cualquier condición médica existente.

Consulta a un profesional de la salud (médico o dietista registrado) antes de hacer cambios importantes en tu dieta, especialmente si tienes una enfermedad crónica, un trastorno alimentario o estás embarazada.

Ember

Haz un seguimiento de tus macros fácilmente con Ember

La IA de Ember analiza tus comidas y calcula automáticamente tu ingesta de proteínas, carbohidratos y grasas. Simplemente describe lo que comes.

App Screenshot

También te puede gustar

Ver todos los artículos
Guía de macronutrientes: proteínas, carbohidratos y grasas | Ember